Señor, el año que pasó es para mí un “ya no”.
Ya no podré sonreír a los que cruzaron mi camino, pidiendo una sonrisa.
Ya no podré mirar a los que no quise ver.
Ya no podré poner ilusión en los desanimados.
Ya no podré poner paz, donde quizá yo mismo sembré la discordia.
Ya no consolaré a los que con mi actitud entristecí.
Ya no podré valorar los juicios de los que no pensaron como yo.
Ya no socorreré a los que tendieron su mano y yo ignoré.
Ya no podré restablecer lo que con mi crítica destruí.
Ya no podré sobreponerme a los momentos difíciles.
Ya no podré seguirte Señor, porque no estuve atento a tu llamada, dudé cual era el camino y perdí el tren. Un tren que llevaba una consigna: (AVE): Adelante, Voluntad, Entusiasmo.
Pero Señor, el próximo año es para mí un “todavía”
Todavía tendré ocasión de querer a los que no me gustan.
Todavía pondré ilusión en realizar el trabajo de cada día.
Todavía experimentaré la gratuidad de Dios.
Todavía aprenderá a ser humilde.
Todavía podré reaccionar ante la injusticia.
Todavía sembraré la paz en mi entrono, sabiendo que esta Paz nace en mi corazón.
Todavía podré verte Señor, en los marginados y los que sufren.
Ayúdame, Señor, a abordar el nuevo año con ilusión y ganas de comprometerme.